Existen muchos tipos de manchas pigmentadas en la piel. Unas aparecen desde el nacimiento o en la infancia, son los nevus melanocíticos o lunares.
Otras aparecen por los efectos de la luz ultravioleta y el envejecimiento de la piel, son los lentigos solares (manchas de la edad). Otras pueden aparecer por factores hormonales (melasmas o cloasmas) y por reacciones de los rayos ultravioletas en personas bajo ciertos tratamientos farmacológicos (antihipertensivos, antidepresivos, antibióticos, etc.).
En general una mancha o lunar que cambia bruscamente de forma, color, tamaño, que crece o que sangra o pica debe alertarnos y hacernos consultar con un dermatólogo.
Estos pueden ser los síntomas y signos iniciales de un melanoma u otro tipo de cáncer de piel.